

Bajo la marca ‘Conde de Benalúa’ se comercializa un producto tan noble como es el Aceite de Oliva Virgen Extra, adoptando dicho nombre en memoria de D. Julio Quesada Cañaveral y
Piedrola (1857–1936), Conde de Benalúa de las Villas, señor de Láchar y Monreal y Duque de San Pedro de Galatino, – título este ultimo que le fue concedido por el Rey Alfonso XIII en 1905 –.
Fue uno de esos hombres que disfrutan con lo que a otros retrae: el riesgo y la aventura de los grandes negocios, de las grandes y variadas iniciativas empresariales.
Dos fueron las clases de actividades más reiteradamente abordadas por este ilustre granadino. Una, – ¿cómo no? – relacionada con las industrias del área azucarera, en expansión a fines del siglo XIX; otra, la que permitió la apertura de nuevas vías de mejora para el turismo, con la construcción de Hoteles como el Alhambra Palace – primeramente Hotel Casino – y el del Duque, este ultimo el primer hotel de Sierra Nevada.
Esto sin olvidar su interés por las nuevas vías de comunicación, como lo supusieron en su día el tranvía y la carretera de la Sierra, iniciativas que pusieron de relieve la certera visión de nuestro personaje – creador también de la I Semana Deportiva, en la que el Club Penibético, por su encargo organizÓ los primeros concursos de esquí, en 1926 – de lo que supondría para Granada la explotación de su enorme potencial turístico, entonces en mantillas.
